La nueva clasificación incluye como trastrono la adicción a los juegos digitales
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado este lunes la nueva clasificación de enfermedades que llevará al debate en la asamblea general del organismo el año que viene. La ICD-11, el nombre de la clasificación, tiene, como una de sus principales novedades, que saca la «incongruencia de género» -la transexualidad- de la clasificación de las enfermedades mentales, y lo deja dentro del capítulo de las disfunciones sexuales. Es decir, pierde la categoría de trastorno psicológico para quedarse en una cuestión física: la falta de adecuación del cuerpo al género que siente la persona.
«En un mundo de 7.400 millones de personas que hablan 7.000 idiomas, el ICD [código internacional de enfermedades] ofrece una definición común para registrar, informar y monitorizar», indica la organización en su web.
La despatologización de la transexualidad, por ejemplo, ayudaría a agilizar el proceso de acomodo a su género real de las personas transexuales. por ejemplo, en países como España, la ley actual exige un diagnóstico psicológico para iniciar los procedimientos médicos correspondientes. Al dejar de considerar la disconformidad de género como una enfermedad mental, este paso carecerá de sentido.
Además, la nueva clasificación incluye otros aspectos, como la adicción a los juegos. También simplifica la definición del estrés postraumático y refuerza los controles de los microorganismos resistentes, otra de las amenazas de la salud mundial.
Fuente: El País
Nota de contexto histórico — actualización factual sin alterar la publicación de 2018
Esta nota fue publicada en junio de 2018 y debe leerse como registro de aquel anuncio. La CIE-11, aprobada en mayo de 2019 y vigente desde enero de 2022, trasladó la «incongruencia de género» fuera del capítulo de trastornos mentales al apartado de condiciones relacionadas con la salud sexual. No significa que ser trans sea una «disfunción sexual» ni que exista una «cuestión física» que defina por sí sola la identidad de género. La denominación y clasificación del texto original reflejan la cobertura de 2018; esta precisión documenta el alcance real de la decisión de la OMS.



